Lámina 4 de 10
La mente libre
Salir de la cabeza y de la presión por rendir para dejar que suba el placer
El placer no descansa solo en el gesto. La misma caricia, en el mismo sitio y con el mismo ritmo, puede dar muchísimo o casi nada, según dónde esté la atención en el momento en que llega la caricia. La excitación sube cuando la sientes. Si la mente está ocupada en otra parte, el cuerpo sigue peor. El obstáculo más habitual tiene un nombre: el «spectatoring». En vez de quedarte dentro de las sensaciones, te miras desde fuera y puntúas lo que ocurre: si esto sube bastante rápido, qué aspecto tengo, qué piensa la otra persona. Esa mirada de fuera llega casi siempre junto con una ansiedad de rendimiento, y las dos se mantienen la una a la otra.
En esta lámina
- Idea principal
- Técnicas
- Testimonios
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Los escalones de la excitación
Por qué un mismo gesto gusta o molesta según el momento en que llega
La lubricación
Qué la hace variar, qué lubricante elegir y qué hacer con la sequedad
Contenido educativo: no sustituye el consejo médico. Aviso